Este
fruto de color rojo, suculento y fragante puede clasificarse en
diferentes variedades. Básicamente responde a tres grupos: fresitas del
bosque, fresas cultivadas y fresones.
Valor nutritivo:
Después del agua su principal componente son los hidratos de carbono.
Es una fruta muy rica en vitamina C y contiene cantidades más pequeñas de vitamina B1, B2, B3, B6 y E.
Entre los minerales destacan el calcio, el yodo, el fósforo, magnesio, hierro y potasio.
Contienen también ácido fólico, y un contenido importante en fibra.
En la cocina:
Deben
de limpiarse concienzudamente ya que son frutas que no se pueden pelar
y al crecer en contacto con la tierra pueden arrastrar algún elemento
nocivo (pesticidas, abonos)
Lo más adecuado es lavarlas y eliminar posteriormente las partes verdes.
Por lo general son muy apreciadas y pueden consumirse solas, con nata, vino, zumo de naranja, azúcar, leche.....
Además
las fresas se emplean como materia prima en la producción de helados,
sorbetes, mermeladas, batidos y un sinfín de preparaciones.
En la compra:
A la hora de la compra tenemos que fijarnos que estén enteras, sin golpes y provistas de su parte verde.
Tenemos
que ser conscientes de que al ser alimentos altamente perecederos hay
que consumirlas al de poco de haberlas comprado. Eso si las hemos
adquirido en su punto perfecto de maduración.
Al llegar a
casa es recomendable guardarlas en el refrigerador lo más agrupadas
posible. Así las podremos conservar hasta un máximo de 5-6 días.
Fuente: http://www.karlosnet.com